Administración financiera

Tasa de interés de los bancos: ¿cómo funciona?

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Seamos claros: nadie regala dinero y mucho menos lo presta sin algo a cambio. Más allá de una “lanita” que puedas conseguir entre tus amigos para una emergencia o si se te olvidó la cartera en casa, al momento de necesitar cantidades importantes debemos acudir a instituciones formales, donde las más comunes son los bancos.

La manera más común de obtener dinero más allá de los ingresos habituales es solicitando créditos. Si lo vemos en términos prácticos, ese préstamo tendrá un costo que debemos pagar de manera periódica, y es mejor conocido como tasa de interés.

Así, los intereses son el precio que debes de pagar a un banco u a otro tipo de institución financiera que te brinda el “servicio” de darte un préstamo. 

¿Por qué me cobran por prestarme dinero?

El Banco de México define, de la forma más sencilla, a la tasa de interés como el “porcentaje que sobre el monto de un capital, paga periódicamente al dueño del mismo la persona física (ciudadano) o moral (empresa) que toma en préstamo o en depósito dicho capital”. En ese sentido, se trata de un costo, en la mayoría de las veces mensual, que el banco nos cobra por habernos prestado una determinada cantidad de dinero.

La explicación más simple para entender el pago de una tasa de interés es que representa un gasto para las instituciones financieras y que se debe recuperar. Aquí incluyen desde el costo por trasladar el dinero, inflación, el plazo al que fue solicitado el préstamo, la zona en que vives, el riesgo de que no pagues e incluso incide también que otros clientes no hayan pagado, con lo que la tasa de interés puede ser más alta.

El Banco de México es la institución que determina la referencia sobre la cual se basan los bancos para fijar una tasa de interés y se estipula a partir de las condiciones económicas que prevalezcan en el país, así como el precio de los productos de la canasta básica, por mencionar los factores más sencillos.

¿Cuáles son los tipos de tasa de interés que existen?

Comúnmente, al momento de solicitar un préstamo, se te aplicará una tasa de interés simple, la cual implica un solo cobro sobre la cantidad de dinero que te han dado en crédito o el interés compuesto, en donde se determinan otros factores como el plazo en el que te comprometes a pagar, el monto solicitado, entre otros aspectos.

Algo que también debes tomar en cuenta es si se trata de una tasa fija o variable. La primera “congela” el monto mensual que deberás pagar por el crédito y en el caso de la segunda, va aumentando a medida que transcurre la vida del crédito que recibiste.

Se debe ser muy cuidadoso con la forma y condiciones en que se solicita algún crédito a una institución financiera. Una cantidad pequeña puede volverse impagable por un mal manejo de los intereses y, principalmente, por no haber leído las letras chiquitas del contrato.

Por ejemplo, uno de los errores más recurrentes, es pedir un préstamo para pagarlo dentro de plazos muy largos, que van hasta dos años. Al momento de realizar los cálculos, resulta que la tasa de interés ocasiona que se pague hasta el doble de la cantidad solicitada en un inicio.

¿Cómo evitar que la tasa de interés de los bancos me afecte? 

En algún momento de la vida es muy probable que necesitemos pedir algún tipo de préstamo. Ya sea con una tarjeta de crédito, un adelanto de la nómina, o una cantidad específica que sea transferida a nuestra cuenta bancaria de forma inmediata. En ese sentido, si se manejan correctamente, con una institución financiera formal, las deudas son una alternativa viable para enfrentar imprevistos o emergencias. El secreto está en solicitar el detalle de la tasa de interés, de preferencia que sea una tasa fija y que se haga el cálculo del costo total del crédito durante el plazo que se estipule para pagarlo. 

De no tener esas condiciones, te recomendamos que evites un serio problema de endeudamiento que a la larga puede provocar un fuerte daño en tus finanzas personales.